Yuleici Verdi

Recuerdo, Memoria, Experiencia y Práctica: la Vida con su Historia.

En el recuento del camino por el que transcurre la vida de alguien se imbrincan diversos hechos, momentos, acontecimientos en los que ha venido constituyéndose su hacer cultural, su pensamiento, su sentir y, con todo ello, su saber y su SER y ESTAR.

 Momento Primero:

 La niñez de Yuleici Verdi: ¿Cómo fue su crianza? ¿Quién la acompañó en la formación de valores espirituales en los primeros años de su vida, desde que nació hasta que cumplió los grados de estudio de primaria?. ¿Qué responsabilidades tubo siendo aún una niña? ¿En qué escuela transcurrió su proceso de aprendizaje de la primaria? ¿Cuáles son los recuerdos que marcan su vida de niña? ¿Qué recuerdos tiene de su padre? ¿Qué recuerdo tiene de su madre? ¿Qué es lo que más recuerda de su abuela?. ¿Cómo valora a su familia como centro principal de formación?

 Momento Segundo:

 La apertura a otras experiencias entre los 12 años y los 16 años de Yuleici Verdi . Lo que la Psicología denomina como “adolescencia”. ¿Con qué condiciones contaba para estudiar la secundaria? ¿Cuál fue su principal aprendizaje? ¿Dónde estudio la secundaria?. Para ese momento de su vida ¿Qué concepción tenía del trabajo? . ¿Tubo la posibilidad de experimenta otros procesos de aprendizaje de manera simultanea al estudio formal del bachillerato? Si tuviera la oportunidad de hacer una comparación entre esos momentos de aprendizaje, ¿Qué valor le atribuiría a cada uno?.

Experiencia de aprendizaje entre los 17 años y los 23. En este momento, en la vida de Yuleici Verdi estaba latente una circunstancia que ameritaba una decisión con particular fuerza de carácter. En la experiencia del aprendizaje del bachillerato ¿Cuál fue el principal hecho que recuerda? Al cumplir la etapa del bachillerato o estando en ella ¿Trabaja, qué trabajo realizaba?..¿Vivió otras experiencias de aprendizaje? ¿Cuáles?. Al cumplir el bachillerato, inmediatamente tomó estudios universitarios u otros. ¿Qué circunstancias mediaron?

 Momento Tercero:

Experiencia de vida y estudio en la universidad, desde los 23 hasta los 33 años: ¿Cómo fue la experiencia de “entrar” a la universidad? ¿De qué circunstancia o de persona dependió que “tuviera la oportunidad” de desarrollar estudios “superiores”? ¿Cómo valora el conocimiento que le ofrecían los profesores? ¿Cuál era su relación con la universidad más allá de las materias del pesum de la carrera que eligió? ¿Eligió una carrera o la circunstancia se la impuso? Ya para ese momento de madurez, ¿Cómo relacionaba el conocimiento aprehendido en las aulas de la universidad con su historia, la de su familia y la del país? ¿Pudo relacionar lo que vino aprendiendo en las materias con la circunstancia local en la comunidad dónde vivía? ¿Dónde vivió durante sus estudios universitarios? Trabajaba a la par de que estudiaba ¿Dónde?.. ¿Qué otras vivencias tuvo en ese momento?… La experiencia de aprendizaje en la universidad le ayudó a comprender la complejidad de la sociedad en la que vives o hubo otra circunstancia, vivencia a parte que le ayudó a abrirse ese entendimiento ¿Cuál? ¿Con quiénes o quiénes le ayudaron a llegar a tal nivel de comprensión?…En ese momento tuvo cercanía a trabajo social en colectivo, ¿Qué tipo de trabajo? ¿Te ayudó?

Momento Cuarto:

 Experiencia de aprendizaje entre los 34 y 40 años. En el trabajo formal que ha desempeñado en CENDITEL ¿Qué responsabilidades ha tenido? ¿En qué proyectos de investigación ha participado? ¿Ha participado en varios o en uno sólo? ¿Cree que ha aprendido? Si tuviera que demostrártelo a ti misma, ¿De qué manera lo harías? De los distintos proyectos en que ha participado, en cuál ha sentido que ha aportado con mayor interés o del cuál ha aprendido con mayor conciencia.

Recuerdo, Memoria, Experiencia y Práctica: la Vida con su Historia.

En el recuento del camino por el que transcurre la vida de alguien se imbrincan diversos hechos, momentos, acontecimientos en los que ha venido constituyéndose su hacer cultural, su pensamiento, su sentir y, con todo ello, su saber y su SER y ESTAR.

Momento Primero.

Abriendo los ojos a la luz.

El primer recuerdo que llega a mi memoria, el primer recuerdo consciente que hoy está a mi me mente es la imagen de mi abuelo, José Zenón Molina, acostado en un catre dandóme de comer un huevo cocido con sal y cambures verdes recien cocidos -era yo una niña de dos años- ese olor está grabado en mi memoria, es sencillamente indescriptible. Ese es el primer recuerdo que hila mi existencia consciente de ser una niña nacida en una aldea cercana a Tovar, llamada San Pedro, y para ser un poco más precisa, en el sector “Golgota”. En una casa de bahareque crecí, entre matas de café, cambures y caña de azúcar; huertos de hortalizas y plantas medicinales, a Doña María Molina Molina, mi abuela, no le falta una planta de sabila, de ruda, altamisa, manzanilla y romero. Todas las tardes, luego de cumplir con los oficios del hogar, mis prim@s y yo corríamos entre las plantas de tomate de árbol, naranjos y limones. Mientras, Doña María, así “mentaban” a mi abuela, contaba los días que tardada una gallina en anidar sus huevos. La manera de contar que tenía mi abuela siempre me causó curiosidad, en la pared de la parte de atrás del fogón, ponía una rallita con carbón, hacía esto durante veintidós días continuos, todos los días se disponía a contar cada una de las rallitas que hasta ese día había puesto y sumaba la de ese día – ella no sabía leer ni escribir- para llevar la cuenta de cuándo nacerían los pollitos de tal o cual nidada. Hoy día recuerdo este hecho y me pregunto ¿Cómo era posible que mi abuela supiera contar si no manejaba información “consciente” de las matemáticas?.

Doña María era partera, cuando conversaba conmigo me contaba cómo se debía tratar a un mujer en un parto, cuántas y que tipo de “sobas” debía hacersele para ir llevando al niño o la niña al posición de parto. La acompañaba siempre en su habitación donde atendía a las mujeres que la buscaban para recibir de ella los remedios. Me contaba mi abuela que tenía mucho tiempo asistiendo partos “muchos muchachos y muchachas han nacido en estas manos” y señalaba con orgullo y con cierto cansancio en su mirada. Conocía ella las bondades curativas de las plantas como pocas personas, para cualquier malestar siempre tenía un remedio por recomendar. Era Doña María la matrona de la casa, le dio la “crianza” a unos 16 niet@s , yo una de ell@s. Trabajadora, muy trabajadora, amaba trabajar para si, su familia y su comunidad, de ella aprendí lo que es una cayapa y a lo que le llaman convite, nos invitaba a trabajar de la misma manera como nos invitaba a estudiar y a saber del mundo. Era tan rigida como amorosa, tan alegre como callada y tan suspicas como sabia. Nada se le escapa, sabía cuando sus niet@s le decíamos mentiras y percibía con una intuición inimaginable cuando alguien estaba enfermo. Estos como otros que aún faltan narrar, son los recuerdos más profundos que tengo de mi abuela.

De mi mamá tengo muy pocos recuerdos de niña, yo crecí en casa de mi abuela. Mi mamá estaba lejos de mi, cuando comencé a saber de ella y de mis hermanas y hermanos tenía como 14 años, anterior a esta edad sólo tengo recuerdos de la casa de mi abuela, mis tías y las primas y primos con quienes crecí. De mi papá no tengo mayores recuerdos, sólo lo vi dos veces. En una oportunidad cuando estaba en la escuela -no alcanzo a recordar mi edad- y en otra ya cuando estudiaba 7tmo grado de bachillerato en Tovar. No hay más recuerdos en mi memoria de él.

De la escuela donde hice la primaria tengo recuerdos muy claros, se llamaba “Santa Juana” la escuelita donde estudié. Era tan pequeñita y tan sencillos sus espacios que tuve una sola maestra de 1ero a 6to grado. Se llama “Gladys Arellano” mi maestra de primaria, está viva aún. Nos quería como a sus hijos, pero nos enseñaba con severidad. Recuerdo que estudiaba en el turno de la mañana porque en la tarde la debía dedicar tiempo a acompañar a mi abuela en los oficios; algunas veces a cortar leña, recoger cambures y caña de azúcar, y hacer las tareas de la escuela. Claro los oficios los comencé a hacer cuando tenías 7 u 8 años.

Los recuerdos de la iglesia. Tengo muchos recuerdos de la formación cristiana, sin embargo lo más representativo es la formación que recibí del sacerdote de la comunidad, se llama José Gord, vive aún y está allá en la misma comunidad, es de origen Belga, por él conocí a Mafalda, su catequesis, las lecciones estaban casi todas atadas a una enseñamza de Mafalda. Supe quien era Quino y por qué existía ese personaje llamado “Mafalda”. Otro hecho que relaciono con la iglesia, mi comunidad y mi familia fue el estallido social que vivió Venezuela en 1989, llamado “El Caracazo”. Precisamente es día, el 27 de febrero de 1989, estaba en la casa cural de la comunidad recibiendo catequesis de confirmación junto a otr@s compañer@s cuando anunciaron el toque de queda. El sacerdote, comúnmente conocido como “El Padre Gord”, sabía muy bien lo que ello significaba, nosotr@s no, no entendíamos por qué el padre suspendió la catequesis y nos despidió con prisa y cierto silencio con tono de preocupación. En aquella comunidad tan alejada de la ciudad capital, donde se el gobierno de Carlos Andrés Pérez masacró tanta gente, también vivió el autoritarismo y la violencia. Aunque está tan lejos afectó la psiqui y la tranqulidad de la gente. Tenía yo 14 años y vivía en una comunidad cerca a Tovar.

 Leer a Mafalda y leer al Principito significó un modo de ir abriendo los sentido al mundo.

 Momento Segundo.

El camino comenzó a tornarse empedra’o, pero siempre encontraba ríos y quebradas que refrescaban el espíritu.

El paso por la educación secundaria.

En Tovar estudié dos años, lo que llama la educación formal, séptimo y octavo grado de bachillerato, en el Liceo Félix Román Duque. ¿Qué experiencias profundas marcaron mi actitud, mi sentir, cuáles hechos aclararon mi consciencia?.

En Bailadores estudié noveno grado, cuarto y quinto año de bachillerato. ¿Cuál fue el principal motivo que influyó en mi, en mi circunstancia histórica, en ese momento para que decidiera irme a Bailadores a continuar los estudios formales?

Tenía 15 años cuando me despedí de la tutela de mi abuela. Como dicen por ahí, me mudé a otro pueblo, irse del campo al pueblo tenía una diferencia notable. Llegué a vivir con unas monjas, la Congregación Hermanas de Santa Ana, recuerdo que se llamaban. En este momento de mi vida aparece un personaje importante, mi prima Oneira Molina, ella es una de mis primas mayores. Ella hizo que mi abuela me concediera el permiso de irme a Bailadores a estudiar, pero como no contaba con los condiciones materiales, las hermanas de Santa Ana me recibieron en su casa, allá contaba con otras condiciones objetivas, tenía posada, comida y el sitio de estudio estaba muy cerca, en comparación con los dos años anteriores, las condiciones eran otras. Con las monjas sólo conviví tres meses, con ellas experiencé muy de cerca la hipocresía en la que vive y se justifica la Iglesia Católica, ya relataré algunos episodios.

De allí, de la experiencia vivida con las monjas, se me dio la oportunidad de irme a convivir con mi prima Oneira, con ella aprendí y comprendí aún más sobre lo que significa la vida y cómo nuestra vida se desarrolla en y al rededor de diversas circunstancias históricas y culturales que determinan nuestro pensar, nuestro hacer, nuestro sentir, nuestro saber; determinan todo nuestro ser. Seguramente, en ese momento no tenía consciencia de ello, el andar de la vida me iba abriendo espacios, y a medida de la relación con los otros se va dando el proceso de maduración.

Estoy hablando del año 1989, en ese año estudiaba noveno grado de bachillerato en Bailadores, en la Unidad Educativa Dr. Gerónimo Maldonado -hoy Liceo Bolivariano- paralelamente al estudio formal aprehendía otras cosas, pues estudiaba en el turno de la mañana y trabajaba en el turno de la tarde. Sí, de lunes a viernes por las tardes, sábados y domingos trabajaba en el establecimiento de trabajo de mi prima Oneira Molina, en el Salón de Belleza “ONE”. Esto me permitió aprender el oficio de la barbería y la peluquería, allí trabajé desde 1991 hasta 1998 consecutivamente, no hubo interrupción.

Al entrar a estudiar al Gerónimo Maldonado, en el paso de un grado de estudio a otro fui conociendo personajes que me mostraron el mundo y el sentido del estudio de otro modo, de aquel modo en que uno le encuentra otra significación a lo desconocido, pero además le encuentra sentido a lo que conoce, a lo que es muy cercano a nuestra identidad pero que no lo vemos, ni valoramos porque el interés de la enseñanza-aprendizaje ha estado encausado a un tipo de conocimiento que ni siquiera se parece a lo que somos nosotros mismos como individualidades y como pueblo. Del liceo recuerdo a la profesora Irma -no recuerdo el apellido ahora- ella fue quien me mostró la geografía de nuestra Venezuela, nos daba contenidos sobre “Geografía Económica”, sin embargo no era más aleccionante lo que estaba en los libros que el modo cómo ella lo explicaba y los recursos que utilizaba para que nosotros, sus estudiantes, nos lo explicáramos y conociéramos mucho sobre la división territorial de nuestro país, por mencionar un ejemplo, de ella aprendí esto y mucho más contenidos en geografía que hoy recuerdo prácticamente con la misma claridad.

El profesor Jesús Zambrano, un gran conocedor de la sociología, me presentó un gran personaje, alguien que hoy día me acompaña en mi proceso de aprendizaje significativo y consciente, por él conocía a Carlos Marx, en ese momento leí el Manifiesto Comunista. Otro personaje muy valioso es el profesor Antonio Ovalles, nuestro profesor de Filosofía y de Francés, con Antonio Ovalles conocí a Socrates, Platón, Heráclito, Anaximandro, Aristoles…con él le tomé amor a la lectura, a la interpretación de textos, a ir desarrollando capacidades de análisis críticos a los textos y hacer interpretación de contextos históricos -de allí creo que fue surgiendo el interés de “estudiar” literatura- También conocí otro personajes como Julio Garmendia, Miguel Àngel Asturias, Gabriel García Marquez, leí el Popul Vuh, de autoría anónima, un libro de un profundo valor histórico y espiritual -para quienes tienen el habito de leer, si no lo conocen aún, es una lectura obligada- Otros más libros leí, conocí La Iliada y la Odisea. Los libros que registro en este escrito son aquellos que marcaron mi pensamiento ante la posición y visión del mundo que un@ va conociendo y la idea que con el conocer un@ se va forjando. Otros personajes también conocí que describiré en otro momento.

El 4 de febrero de 1992, cuando el Comandante Chávez manifestó la Rebelión al que fuera presidente para ese momento, Carlos Andrés Pérez, en esa madrugada estaba estudiando para un examen de matemáticas, a través de una emisora de Tovar llamada Radio Occidente escuché la noticia. El locutor hablaba de un “golpe de Estado”, yo no sabía de qué se trataba, sin embargo me causó curiosidad y encendí un televisor pequeño que había en la cocina. Luego supe quién era ese Comandante Hugo Chávez del que tanto hablaban en la radio y la televisión. Igualmente fui al liceo, no tenía conocimiento de la grabedad del hecho y al entrar al patio central estaba el director del liceo hablando con los pocos alumnos que habían llegado. Recuerdo esta frase “ahora sí se les acabó el pan de a piquito”. Una frase del director. Más adelante, cuando estudiaba 4to año de bachillerato promoví la edición de un semanario que intitulamos “El Militante”.

En julio de 1994 me gradué de Bachiller en Humanidades, me dieron la oportunidad de solicitar el derecho a título de mi promoción, las palabras las escribí con la orientación de mi profesor de Filosofía, muy sentidas y profundas aquellas palabras. A los 19 años.

Esa etapa de estudio formal cumplida ya para ese momento, venía entramada con el aprendizaje en el trabajo y en la participación activa en actividades ancladas a la educación cristiana católica que tuve desde mi nacimiento, pues somos un país impregnado por la cultura occidental, y ella en sí es educación conductista, educación católica cristiana, es machista, jerárquica, desarrollista; en otras palabras es la cultura dominante. Estuve colaborando como catequista de Primera Comunión y Confirmación en la Iglesia Nuestra Señora de la Candelaria de Bailadores desde 1993 hasta 1996, pues luego de mi grado de bachiller, en 1994 estuve trabajando en el oficio de la barbería mientras “lograba” un cupo en la universidad.

Mientras, buscaba aprender otros oficios, por ejemplo, en 1995 hice un curso durante un año sobre el conocer los oficios propios de gestión administrativa, el curso tenía como nombre: “Secretariado Ejecutivo Computarizado”, en Tovar. En el año 1996 tuve la oportunidad de trabajar como voluntaria en el Centro de Desarrollo Humano “El Alba”, fue la primera experiencia que marcó la sensibilidad de mi espíritu, conocí y acompañé a seres humanos maravillosos, tanto las personas que cuidaba quienes eran personas con necesidades especiales, como l@s otr@s compañer@s trabajador@s y voluntari@s. Este centro está ubicado en San Francisco, una comunidad de Tovar. Un año de aprendizaje emotivo, espiritual, social, pscicológico, político, cultural. Ese trabajo voluntario me ayudó a trabajar el desprendimiento, la hosteridad, la vanidad y la dependencia al hecho tener cosas para ser “feliz”. Recuerdo con claridad los nombres de las niñas y los niños, los adultos, los abuelitos; cada uno de ell@s se reconocían entre sí sencillamente como seres humanos que amaban la vida, pero lo que más me llamó la atención fue el trato que ell@s recibían de sus familias, estuve allí un año y no conocí familiares de la mayorí. Contaban los compañer@s quienes tenían cierta antigüedad que a varios de ell@s sencillamente los dejaron y más nunca los visitaron, solamente pagaban la mensualidad al centro para que allí cuidarán de ell@s. También supe de las miserias que hay en el ser humano.

En 1997 presenté la famosa PINA, prueba de admisión que hacía o hace la Universidad de Los Andes, uno de la principales procedimientos que aplica para ofertar los cupos. En ese momento opté por estudiar Literatura Hispanoamericana y Venezolana, recuerdo con mucha claridad el nombre de la persona que me dio la noticia de haber aprobado la prueba, el Prof. Jairo Castillo, no olvido su nombre ni su rostro, para mi fue algo así como si me hubiese “ganado un premio”, salí premiada entre otros, es decir en ese sistema de competencia llegué “primero”. En ese momento no tenía consciencia de ello, lo que sí tenía claro era mi intención de conocer más del mundo.

Momento Tercero:

Otros pasos en el camino de la historia.

El paso por la educación universitaria significaba vivir en la ciudad de Mérida

En marzo de 1998 comencé a estudiar en la ULA, Literatura Hispanoamericana y Venezolana.

Vivir en Mérida me significaba otros restos con los cuales estaba segura iba a madurar aún más mi consciencia, cómo no lo sabía, sólo lo imaginaba. Vivir con otra gente, relacionarme con compañer@s de otros estados del país, ser estudiante universitaria implicaba otras responsabilidades, para estar en Mérida debía tener cubiertas las condiciones básicas de vida, qué comer y dónde dormir. Por la experiencia que tuve en Bailadores en el oficio de la barbería, en Mérida realizaba ese oficio a domicilio, en el segundo semestre de la carrera comencé a trabajar en la ULA como beca trabajo, en la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas (FACES), en la Sala de Publicaciones Periódicas como Asistente bibliotecaria.

El mismo año que llegué a estudiar en la ULA, comencé a participar en un grupo de la Iglesia Católica llamado la Juventud Católica Misionera (JUCAMI), esa experiencia me permitió conocer casi todos los pueblos de Mérida, principalmente los Pueblos de Sur y los Pueblos del Páramo, en vacaciones de agosto íbamos a cada uno de ellos y pernoctábamos por 17 días para desarrollar con la comunidad una serie de actividades religiosas y sociales. La permanencia en este grupo católico fue desde 1998 hasta 2002. Exactamente en el año del Golpe Petrolero, cuando la oposición venezolana decidió parar la única empresa que le genera dividendo a nuestro país: PDVSA. Otro hecho que sumó otros elementos de consciencia en mi ser, cuando reconociéndome una estudiante universitaria me pregunté qué era lo que estaba sucediendo en el poder político al llegar a la presidencia de la República Hugo Chávez, el mismo que en el año 1992 organizó una Rebelión Militar al presidente de turno.

La experiencia de estar en la universidad me sirvió para ir comprendiendo el carácter alienante y descontextualizado que la academia le atribuye a la educación que imparte desde todas sus disciplinas. Estudiando Literatura Hispanoamericana y Venezolana conocí varios personajes, conocí escritores, escritoras como por ejemplo conocí a Miguel Ángel Asturias, Guethe, Arturo Uslar Pietri, Augusto Roa Bastos, Julio Garmendia, Gabriela Mistral, Sor Juana Inés de la Cruz. Jorge Luis Borges, Julio Cortazar, Vicente Gervassi. Laura Antillano, Estefanía Mosca, Teresa de la Parra. José Antonio Ramos Sucre. Antonia Palacios. Leí El Quijote, La Iliada y la Odisea nuevamente. Conocí un poco más el Pensamiento del Libertador Simón Bolívar.

En una de las materias que llama la universidad “optativa” descubrí parte del mundo que andaba buscando, la materia se llamaba “Historia de América” y el profesor Rafael Rossem, creo que nunca voy a olvidar su nombre, su rostro y lo que aprendí de él. En ese semestre, en esa materia leímos Las Venas Abiertas de la América Latina de Eduardo Galeano. Al ir leyendo el libro que nos dibujaba la historia de América Latina del modo como relata Gaelano, se me hacían imágenes claras en mi memoria que asemejaban destellos de luz, ventanas que se iban abriendo al entendimiento del mundo del que somos.

En el 2004 comencé a formar parte del grupo literario “Abrapalabra”…un grupo de lectura de autor@s de literatura venezolana, de la Facultad de Humanidades. Además de leer y analizar los textos conversábamos de la circunstancia política local y nacional. Veíamos que teníamos un compromiso con la sociedad que iba más allá de aprobar las materias asignadas a cada semestre y decidimos organizar actividades de discusión tomando como pretexto la lectura de textos de corte literario e histórico. Y por actividad social de algunos nos concedieron un espacio en una emisora comunitaria llamada Radio Horizonte, ubicada en el barrio Campo de Oro -aún está al aire esta emisora comunitaria- producíamos un programa de corte literario, los viernes de 7 a 8pm, yo colaboraba como coproductora.

En el 2005 solicitamos un espacio en la emisora Radio Fe y Alegría de El Pedregal, municipio Santos Marquina, el espacio lo teníamos los viernes de 5 a 7pm, como eramos un grupo pues nos distribuíamos la producción de los dos espacio, en éste también colaboré como coproductora. Y en el 2006, la producción de la Emisora Fe y Alegría me ofreció un espacio los jueves de 1:00pm a 2:oopm, para producir un programa de corter espiritual denominado “Misterios de Fé”, estuve encargada de la producción de dicho programa del 2006 al 2008.

En 2005 quienes conformabamos el Grupo Literario Abrapalabra organizamos un Festival de Poesía Alternativo al Festival Mundial de Poesía en Mérida. Organizamos recitales abiertos y públicos en el Barrio Pueblo Nuevo, a través de la Emisora Comunitaria Ecos, en el Barrio Campo de Oro, en la Emisora Comunitaria Horizonte y en la Biblioteca Bolivariana. En ese evento denominado “Pasos”, hicimos una intervención a la Facultad de Humanidades junto a un espacio de discusión pública en Catedrá Simón Bolívar de la Facultad de Humanidades, convesatorio que tuvo como nombre “La Responsabilidad Social del Artista”.

En 2005 estuve en el equipo organizador del I Encuentro de Creación Literaria, donde participaron principalmente estudiantes de la Facultad de Humanidades, en dicho evento tuvimos como invitado especial al Poeta Ramón Palomares.

En 2005 fui coproductora de una página literaria denominada “Barrabás” en el Semanario El Despertar Universitario. El propósito de este espacio de publicación tenía que ver con darle un reconocimiento a la creatividad literaria de escritoras y escritores merideñ@s inéditos de espacios comunitarios.

De 2006 a 2008 trabajé como promotora de los Comités de Saberes que promovía la Misión Ciencia en los Consejos Comunales. Tuve la oportunidad de conocer la organización comunitaria en varias parroquias del Municipio Libertador, tales como: Gonzalo Picón Febres, Arias, JJ Osuna Rodríguez, Domingo Peña, Spineti Dini. Del municipio Sucre con algunas comunidades indígenas, principalmente con el Pueblo Guazábara.

En 2007 participé como poetiza en el II Encuentro de Creación Literaria, participé en el concurso y mis poemas fueron seleccionados para participar del encuentro. En ese mismo año, también participé en un Recital Poético en la Casa de la Cultura del Edo. Barinas, y finalizando 2007 participé en un Redital de Poesía en la Librería Kuaimare del municipio Libertador del Edo. Mérida.

En julio de 2007 me gradué de Lic. En Letras, Mención Literatura Hispanoamericana y Venezolana en la ULA. De agosto a noviembre de 2007 organicé varios espacios de discusión sobre la La Reforma Constitucional de Venezuela de 2007. En Mérida se desarrolló un taller de formación y discusión en la Librería Kuaimare, un programa de radio en la Emisora Comunitaria Horizonte del Barrio Campo de Oro; en Maracaibo también organizamos un espacio de discusión en articulación con el Grupo Cultural Capirugente.

En 2007 participé en la edición del Periódico Comunitario denominado “Siembra Urbana”, como conformante de la Cooperativa Abralabra, ya para ese momento el Grupo Literario Abrapalabra había tomado la figura jurídica de Cooperativa sin fines de lucro, la cual tenía como propósito dedicarse al desarrollo de contenidos y actividades que promovieran los bienes culturales de identidad cultural del Pueblo. De este periódico sólo se imprimieron dos Nros.

En 2008 participé en el empredimiento de un proyecto de investigación sociocultural denominado “El Saber Liberador de Nuestro Pueblo”, el cual tuvo como principal propósito hacer un aporte al reconocimiento, revalorización, sistematización y socialización de los saberes populares y tradicionales. Con la finalidad de ir creando las condiciones de reconstituirnos en nuestros conocimientos propios, en nuestro sentido de pertenencia e identidad frente a la degradación impuesta por la globalización y mercantilización del conocimiento. Este proyecto fue apoyado por la Fundación CENDITEL, el cual dio como resultado 5 micros audiovisuales donde están retratados saberes y experiencias culturales de sabedoras y sabedoras populares, como producto del proceso de investigación en las parroquias Gonzalo Picón Febres y Arias del Municipio Libertador.

Momento Cuarto.

La madurez de la Consciencia.

En el año 2009 trabajé como Facilitara en el Ciclo Introductorio-Períodos 2009 y 2010 de una Sección de Sistematización del Proyecto Simón de Los Pueblos de la UNERS. En enero de año 2009 comencé a trabajar en la Fundación CENDITEL, en el proceso de Gestión y Apropiación del Conocimiento y la Tecnología Libre.

Aún falta seguir narrando…

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